PACTO DE AMOR – Capítulo 2

Aquella noche, Dámaris y Mildred se encontraron a las diez en el Kilómetro 0 como habían acordado y esperaron a que llegaran Elio y Veva, que había sido avisada por Mildred para salir de marcha el día antes de comenzar su carrera de Periodismo. También se presentaron Scarlet y Topacio. Fueron todos juntos en dirección a la Discoteca Club Mito, a donde casualmente también se dirigían los Bustamante. Como eran las 22: 45 y la discoteca no abría sus puertas hasta las 23:30, se fueron al Bar Truco, situado en la Plaza de Chueca, donde coincidieron sin conocerse, cada cual por su lado.

            Mientras, en Buenos Aires, Regina y Cynthia estaban en la tienda Modas Quintana Bustamante, donde trabajaban a las órdenes de su hermana Esmeralda. Como apenas no tenían clientela a esas horas, conversaban sobre sus sobrinos y el temor de los Bustamante a volver a cruzarse con los Monteblanco. Al llegar, Esmeralda les oyó hablar del tema, por lo que no dudó en meter baza hablando del mismo asunto.

            Ismayá Bustamante fue acompañado al aeropuerto de Buenos Aires por sus hermanos Mauri, Chechu, Aquiles y Moidani, que lo invitaron a cenar en el restaurante que había en el aeropuerto. Ismayá tenía ganas de llegar a Madrid cuanto antes para así desconectar por una temporada de su vida en Argentina.

África Villarreal estaba en su tienda, donde pensaba en su soñada publicación de la novela que estaba escribiendo, una bonita historia de amor titulada “Ave de Amor”, basada en su última pero frustrada historia de amor con Jeremy Monteblanco, primo de Dámaris.

            En Madrid, Rubén, Rocío y Samuel se fueron a la Discoteca Club Mito, lo mismo que hicieron quienes iban con Dámaris Monteblanco; mientras, al llegar a la discoteca, Rubén, Samuel y Rocío escucharon que estaba sonando la canción Mi tierra, de Gloria Estefan y subieron a la pista a bailar, llenos de alegría por bailar esa canción en España, aunque les recordara a su Argentina, su tierra natal, a la que volverían tras pasar unos días más. Lejos estaba Rubén de imaginar que pronto cambiaría de opinión y querría quedarse en Madrid para siempre. Por su parte, Rocío pensó que esa noche tenía que ligar, por lo que se puso a mirar con ojos de loba al acecho para cazar algún tío bueno que se le pusiera por delante.

            Mientras, Esmeralda Quintana de Bustamante oyó una noticia por televisión que la dejó de una pieza: René Monteblanco, el multimillonario petrolero de Buenos Aires se había mudado a la capital de España con toda su familia, lo que corrió a contar a sus hermanas Regina y Cynthia, que estaban colocando ropa nueva en los escaparates de la tienda.

REGINA: Es terrible. Ahora sí que no pienso que exagerabas al temer que tus hijos conozcan por casualidad a alguno de los monstruitos del estúpido matrimonio Monteblanco.

CYNTHIA: Pero ahora sí que tenés que hacer algo, Esmeralda. Bajo ningún concepto debés permitir que esa familia se vuelva a cruzar en nuestras vidas…

ESMERALDA: ¡Por supuesto que no pienso permitirlo! Quédense en la tienda. Voy a platicarle esto a Zafiro. Es muy grave.

REGINA: Aunque te digo una cosa, Esmeralda: Madrid es muy grande. No es tan fácil coincidir en un mismo lugar.

ESMERALDA: Queridita, eso ya lo sé yo. Pero basta que sea difícil, como para que, por una de esas malditas casualidades de la vida, vayan a coincidir en la misma zona.

REGINA: En eso no te falta razón, che.

ESMERALDA: Claro. Yo siempre tengo razón en lo que digo. Bueno, lo dicho, chicas. Me voy a hablar con mi marido. Hasta luego…

CYNTHIA Y REGINA: Hasta luego.

            Ismayá estaba en el avión leyendo el periódico español El Mundo, en el que leyó la noticia que tanto había alarmado a su madre, pero al ignorar las guerras del pasado entre su familia y la de los Monteblanco, no le prestó mucha atención y le pasó desapercibida como una más.

Dámaris Monteblanco llegó con sus acompañantes a la Discoteca Club Mito, donde en esos momentos sonaba la canción Bamboleo cantada por Julio Iglesias, que se pusieron a bailar nada más dejar las chicas sus bolsos junto al de Rocío Bustamante, que, al ver a Elio, se fijó en él de arriba abajo; le pareció muy guapo, de modo que decidió presentarse. El hermano de Mildred no supo qué decir a tan escultural belleza, pero se presentó y le dio dos besos.

ELIO: ¿Qué hace una chica tan guapa como tú en un sitio como éste?

ROCÍO: Lo mismo te pregunto yo a ti, tío bueno.

ELIO: Vaya, muchas gracias. Tú tampoco estás nada mal, pero es que mira, no quiero ser descortés, pero yo estoy enamorado de otra muchacha. Te la voy a presentar.

ROCÍO: ¿Pero quién habló de enamoramiento?, ¿acaso es tu novia?

ELIO: No, pero como si lo fuera, porque la amo…

ROCÍO: ¿Y si no te corresponde, qué?

ELIO: Pues lucharé por ella…

ROCÍO: Vale papito, pero déjate de querer presentármela hoy. Esta noche me gustaría pasarla contigo…

ELIO: ¡Vaya, qué directa!, ¿no crees que deberíamos conocernos un poco más?

ROCÍO: Okey, pues si quieres, vente conmigo y hablamos, bailamos, tomamos algo y si surge algo más, pues ya se verá.

ELIO: Muy bien. Eso ya me parece mejor plan. ¿Has venido sola?

ROCÍO: No, vine con mis primos Rubén y Samuel, pero estarán buscando compañía para esta noche…

ELIO: Uy, pues si quieres yo les puedo buscar compañía; vengo con algunas chicas. A menos que…

ROCÍO: ¿A menos que qué?

ELIO: A menos que tus primos sean gais…

ROCÍO: ¡Uy, qué va, chico! ¿Lo dices porque estamos en Chueca?

ELIO: Pues sinceramente sí.

ROCÍO: Pues no, mis primos son heteros ambos, que yo sepa.

ELIO: Entonces ve a buscarlos si quieres, yo te espero aquí y mientras pido algo de beber, que me parece muy feo no consumir en un sitio tan agradable como éste. ¿Qué quieres tomar, guapa?

ROCÍO: Okey, guapo. Voy a buscarles. Pídeme un cubata de lo que sea. Me fío de tu buen gusto.

ELIO: Como quieras. No te arrepentirás. Tengo buen gusto.

ROCÍO: No lo dudo.

Esmeralda Quintana De Bustamante llegó hecha una furia al despacho de su esposo, que la recibió, ya enterado de la noticia por el canal internacional de Televisión Española.

ESMERALDA: ¿Lo sabías?, ¿desde cuándo?

ZAFIRO: Calmate, que te da un ataque, mujer. Me acabo de enterar ahora mismo… Es más, estaba por llamarte…

ESMERALDA: ¿Y qué pensás hacer?

ZAFIRO: ¿Vos qué me propones?

ESMERALDA: Por lo pronto, que los chicos vuelvan hoy mismo…

ZAFIRO: Cariño, exageras. Además, Ismayá va de camino a Madrid para pasar unos días con Rubén y Samuel.

ESMERALDA: Bueno, es cierto. Que se queden hasta la semana que viene. Pero después ni un día más, a no ser que vayamos nosotros o que tengan que ir por trabajo, que si es así, irás vos.

ZAFIRO: Okey, yo mañana llamo a Rubén.

            Elio vio como llegaban Dámaris, Mildred, Veva, Scarlet y Topacio, quienes pidieron un cubata cada una a Jeremy Monteblanco, que había resultado ser uno de los camareros de la Discoteca Club Mito. Al ir con sus bebidas a la pista, Elio les contó que había conocido a una bella joven de ojos verdes que le había propuesto pasar esa noche juntos, lo que hizo reírse a las chicas.

Por su parte, Rocío vio como sus primos salían del aseo y les miró con extrañeza, pues le parecía raro que en tanto rato buscándoles no les hubiera encontrado.

ROCÍO: ¿Se puede saber qué hacían tanto tiempo en el excusado?

RUBÉN: Lo que pasa Rociíto, es que estaban llenos y tuvimos que esperar un buen rato a entrar…

SAMUEL: A ver si vas a pensar que nosotros somos gais, que no es así…

ROCÍO: Okey. Cambiando de tema, ¿ustedes quieren compañía para esta noche?

SAMUEL: Pues sí, ¿por qué no?

RUBÉN: ¿Pero por qué lo preguntas? ¿Acaso vos ya encontraste un pibe para esta noche?

ROCÍO: Sí. Se llama Elio Vega y me dijo que ha venido con unas amigas suyas…

RUBÉN: Pues vamos, ¿dónde están?

ROCÍO: Quedé en verlo en la barra, pero ahorita no lo veo…

Pero no tardó en dar con él, ya que a esa hora había poca gente en Mito. Tras llamarle, Elio acudió con Topacio al encuentro de Rocío, Rubén y Samuel.

ROCÍO: Buenas noches de nuevo, Elio. ¿Me presentas a tu amiga?

ELIO: Buenas… Pues no es mi amiga. Es mi hermana Topacio, pero es como si fuera una buena amiga, porque nos llevamos genial. ¿Y tú no me presentas a tus primos?

ROCÍO: Claro, Elio. Te presento a mis primos Rubén y Samuel. Él es Elio y ella, Topacio.

RUBÉN: Encantado. Topacio, qué bonito nombre…

TOPACIO: Gracias…

SAMUEL: Lo mismo digo. Un placer conocerlos, che.

ROCÍO: Te habrán dicho alguna vez que tienes nombre de telenovela…

TOPACIO: Sí, tantas veces que ya perdí la cuenta.

ROCÍO: “Topacio” era el título de una telenovela un poco antigua…

TOPACIO: Sí, y la verdad es que me encanta esa novela. Es más, mi mamá me puso el nombre por la telenovela que protagonizó Grecia Colmenares.

ROCÍO: Anda, qué gracia. Elio, voy a pedir algo pa’ nosotros y ahorita vamos con ustedes…

ELIO: Okey, nos vemos ahora.

Dámaris preguntó quiénes eran Rubén y Samuel, a lo que Elio respondió que en ese momento estaban en la barra. Dámaris vio a Rubén a lo lejos y le pareció un chico muy atractivo, por lo que fue a él, que en ese momento estaba pidiendo un mini de Kalimotxo para él. Samuel también pidió otro y se fueron hacia donde estaban los Monteblanco. Dámaris había ido al aseo, pues al acercársele Rubén, le dio corte saludarle. Él, como no la conocía, aunque también se le quedó mirando, se fue hacia la pista con Samuel y Rocío, que al llegar donde estaban Elio y los demás, se presentaron los que no se conocían. A los pocos segundos volvió Dámaris, que al mirar a Rubén sintió algo muy bello en su interior cuando él la miró, un intenso flechazo.

DÁMARIS: Hola, me llamo Dámaris Monteblanco Morenis, encantada. Soy argentina, de Buenos Aires, ¿y vos?

RUBÉN: Lo mismo digo. Yo soy Rubén Bustamante Quintana. Y también soy bonaerense.

DÁMARIS: ¡Qué casualidad, che!

RUBÉN: La verdad que sí, mirá, dejame presentarte a mi hermano Samuel y mi prima Rocío.

En ese momento comenzó a sonar en la discoteca la canción Sí, señor de Gloria Estefan. Rubén también sintió ese flechazo y estuvo casi toda la noche bailando con Dámaris y hablando con todo el grupo. Samuel, por su parte, congenió muy bien con Topacio, a quien le gustó el hermano de Rubén desde el primer momento en que lo vio.

             Esmeralda no podía siquiera imaginar que su deseo de que los Monteblanco no se cruzaran en el camino de su familia se acababa de hacer trizas, ya que uno de sus hijos se estaba enamorando de una de las hijas de René y Laura, quienes, en Cádiz, conversaban mirando al mar sobre sus hijos y el futuro que les aguardaba tras la mudanza, que esperaban fuera beneficiosa para todos.

Isaías y América se despidieron de su abuela Alfonsina, tras de lo cual se fueron a Mito, donde se encontraron con Dámaris y su grupo, que le presentaron a los primos Bustamante cuando en la discoteca sonaba la popular canción Bailando, popularizada por Alaska y los Pegamoides.

            Ismayá recibió una llamada en su móvil. Era su madre, que le reveló el odio que sentían los Bustamante hacia la familia Monteblanco desde siempre. Ismayá prometió a su madre alejarse de tal familia si se cruzaban con ellos. Ni se podía imaginar que ya era demasiado tarde, pues Rubén le estaba pidiendo a Dámaris en ese momento que saliera con él como novia, lo que la bella joven prometió pensar, aunque sentía quererlo desde esa noche.

            Isaías entabló en pocos minutos una animada conversación con Rocío y Mildred, que se maravillaron al saber que el hermano de Dámaris iba a grabar un anuncio de televisión; todo gracias a Veva Vega, que al darse cuenta de que habían coincidido quiso hablar más con él a fin de contratarle en la agencia.

VEVA: ¿Sabes?… Tienes un haz de luz peculiar como persona. Me caes muy bien. He decidido algo que te va a encantar.

ISAÍAS: Gracias por el cumplido, che. Nunca me dijeron algo tan lindo. Pero decime, por favor, ¿de qué se trata?

VEVA: Quiero contratarte en mi agencia de modelos.

ISAÍAS: ¿De veras? Eso suena fantástico

VEVA: Y tanto. Por supuesto, el spot ya lo tienes asegurado. Sólo queda esperar a que nos den el guion.

ISAÍAS: ¿Y qué tipo de contrato es?

VEVA: Incluye varios campos: por ejemplo, para ser imagen de revistas de moda conocidas en España y en todo el mundo. Firmás mañana si podés.

ISAÍAS: Por supuesto… ¿A qué hora?

VEVA: Pasate a las cinco de la tarde, así no tenés que madrugar.

ISAÍAS: Okey, pues allá estaré. Muchas gracias por darme esta oportunidad.

VEVA: No lo agradezcas. Vos te lo merecés.

            América preguntó a Rubén si de verdad quería ser novio formal de Dámaris.

RUBÉN: Pues claro, che. Fue un flechazo… Yo la quiero y la haré muy feliz si acepta ser mi novia.

AMÉRICA: Me caes muy bien. Voy a animar a mi hermana para que te acepte, porque te veo muy seguro de lo que dices, aunque sea algo precipitado, se acaban de conocer y ya decís que la querés…

RUBÉN: Lo entiendo… Muchas gracias por tu confianza.

AMÉRICA: De nada.

Dicho y hecho. América animó a Dámaris a aceptar a Rubén Bustamante como novio, lo que la enamoradiza joven aceptó, pues a causa de la actitud insistente del hermano de Samuel, demostraba que hablaba en serio cuando le había pedido ser su novia.

DÁMARIS: Me convenciste, voy a hablar con Rubén para decirle que lo acepto como novio formal.

AMÉRICA: Adelante, podés contar con mi apoyo.

DÁMARIS: Gracias, América.

Acto seguido, Dámaris buscó a Rubén por la discoteca, pero no lo encontraba, pues el joven había ido al aseo, lo que le informó América cuando preguntó de nuevo por el apuesto galán.

Samuel llamó por teléfono a Ismayá para saber cómo le iba en el viaje, lo que éste aprovechó para hablarle a Samuel del odio de los Bustamante hacia la familia Monteblanco, lo que dejó al atractivo Samuel sin poder dar crédito; Samuel le comunicó a un sorprendido Ismayá que habían conocido a los hijos de René y Raquel Monteblanco y que hasta se estaban haciendo buenos amigos. Ismayá no sabía cómo reaccionar, teniendo en cuenta las advertencias de su madre poco antes; no podía creer aún lo que había oído sobre el cruce del destino entre los Bustamante y los Monteblanco, por lo que llamó a su primo Felipe, que era gay, residente en Chueca. Cuando éste supo de tal cruce de destinos, no lo podía creer y le juró a su primo que intentaría advertir a los Bustamante de que por generaciones habían odiado a los Monteblanco. Por esto, Felipe, que era hermano de Rocío, fue a Mito para actuar en defensa de su familia.

            Rubén salió de acicalarse en el aseo y Dámaris le abordó para decirle que aceptaba ser su novia, lo que hizo muy feliz al hermano de Ismayá, quien en ese momento estaba hablando con su madre sobre lo sucedido en Madrid, lo que hizo gritar de rabia a Esmeralda, que acto seguido llamó a Felipe para rogarle que alejara a los Monteblanco de sus hijos; el hermano de Rocío añadió que en ese momento se encaminaba a la discoteca donde estaban sus primos, lo que al esposa de Zafiro agradeció, más tranquila al saber que su sobrino defendería el honor de su clan. La mujer no tardó en contarle lo sucedido a su esposo, que enardeció de cólera al saber el lío que había tenido lugar en Madrid. Era muy exagerado, por lo que propuso a su esposa marchar toda la familia a Madrid a fin de enfrentarse a los Monteblanco, lo que la hermana de Regina y Cynthia ni se paró a pensar, aceptando en ese mismo momento.

            Rubén y Dámaris, muy felices, comunicaron a sus amigos y familiares una noticia: “Somos novios”, lo que alegró a todos, menos a Samuel, que se preocupó en gran manera al recordar lo que Ismayá le había comunicado, pero no quiso enturbiar tal emotivo momento. Pero sintió que debía actuar de otro modo al llamar a Ismayá para comunicarle que Rubén se acababa de hacer novio de una Monteblanco, lo que impactó aún más a Ismayá, que no tardó nada en informárselo a su madre, que se desmayó al saberlo; mientras, Isaías felicitó a su hermana, lo mismo que hizo América, quien también pidió a Rubén por segunda vez que la hiciera muy feliz.

RUBÉN: Descuida, juro por Dios que nunca la haré sufrir.

Zafiro encontró a su esposa desmayada y pidió a Mari Lupe que le llevara agua para echársela por encima, lo que la mucama no tardó en obedecer. Zafiro mojó a su mujer en la cara, que volvió en sí repitiendo sin cesar el nombre de Rubén.

ZAFIRO: ¿Se puede saber qué pasó con Rubén?

ESMERALDA: Pues que se hizo novio de una Monteblanco. Con Dámaris Monteblanco, hija de René y Raquel.

Tal noticia cayó al patriarca como un jarro de agua fría, más bien helada, mientras Felipe llegó a Mito y fue informado por Samuel de la relación entre Rubén y Dámaris, lo que enfureció al sobrino de Esmeralda.

Ismael Villanueva guardaba un secreto para sí que no se atrevía a revelar; mucho menos a Andrés David, que le odiaría aún más si supiera que Ismael era homosexual; mientras, Margamariana no podía dormirse. Tenía oculto el secreto de la paternidad de Andrés David y sentía que debía revelarlo. Se propuso decirle a su hijo que su padre era un rico banquero, lo que consultó con Soledad Villanueva, que le aconsejó a su hija que no lo hiciera, pues Andrés David estaba últimamente muy agresivo, por lo que Margamariana aceptó callar de momento.

Felipe pasó a la acción al ver a Rubén con Dámaris Monteblanco y pidió a su primo hablar con él en privado, lo que éste aceptó, intrigado; cuando se alejaron, Dámaris preguntó a Samuel quién era el individuo que no la había saludado y se había llevado a su novio tan misteriosamente. El hermano de Rubén le confesó la verdad, lo que entristeció el alegre corazón de la joven Monteblanco, que corrió llorando a contárselo a Elio, que no podía creer lo que Dámaris le contaba muy nerviosa. Por su parte, ya a solas, Felipe le contó a Rubén el tema del enfrentamiento entre las familias Bustamante y Monteblanco, dejando a su primo sin palabras.

RUBÉN: ¿Puedo saber qué pretendés vos decirme con eso de que las dos familias están enfrentadas desde hace años? Eso yo lo sé…

FELIPE: Tenés que terminar con esa relación con Dámaris, tan sencillo como eso… Si lo sabés, con mayor razón…

RUBÉN: ¿Vos estás loco? ¡Para nada pienso cortarla con Dámaris Monteblanco por enfrentamientos familiares del pasado! No se me pega la gana, che…

FELIPE: Pues si no lo haces, me temo que tendrás a tu familia en contra tuya para siempre…

RUBÉN: Me importa un carajo. Aunque el mundo entero se oponga, no sólo voy a seguir con Dámaris Monteblanco, sino que me casaré con ella en un futuro si ella quiere.

FELIPE: Bueno primo, ya estás avisado. Yo te dejo. Haz lo que quieras. Sólo te aviso de que tus viejos vienen a España. Creo que ya se enteraron por Ismayá de tu nuevo romance, loco. Me voy, ciao.

RUBÉN: Hasta luego, primo.

Pero Felipe no se fue, pues Rocío le cogió por banda.

ROCÍO: No te había visto antes, hermanito… ¿Con quién viniste?

FELIPE: Vine solo… Resulta que a nuestro primo Rubén se le cruzaron los cables al hacerse novio de la tal Dámaris Monteblanco…

ROCÍO: ¿Y eso por qué?

Felipe le reveló lo sucedido hace años y todo sobre el enfrentamiento de ambas familias, lo que a Rocío pareció una soberana estupidez.

ROCÍO: Pero eso pasó hace muchos años… Yo le daré todo mi apoyo a Rubén.

FELIPE: Pues olvídate entonces de que soy tu hermano…

Dicho esto, se marchó dejando a su hermana sin dar crédito mientras Dámaris contaba a América lo que le había dicho Samuel. La atractiva rubia se quedó de una pieza; tampoco tardaron en enterarse Isaías, Mildred, Topacio y Veva, que aconsejaron a Dámaris que luchara por su amor.

            Felipe llamó a Esmeralda para comunicarle que Rubén se había opuesto rotundamente a dejar a Dámaris Monteblanco, lo que enfureció a la esposa de Zafiro, que le aseguró que ellos iban a armar un escándalo al llegar a Madrid.

ESMERALDA: Voy a armar la de Troya en Madrid. Eso te lo juro.

FELIPE: Sabes que podés contar con todo mi apoyo, tía.

ESMERALDA: Gracias, queridito. Vos sí que sabés lo que es defender el apellido de la familia y no como el pelotudo de mi hijo.

            Dámaris vio como Rubén se acercó a ella y la besó apasionadamente, tras de lo cual, su novia le contó que Samuel le había dicho todo sobre el enfrentamiento entre sus familias.

RUBÉN: Pero no nos van a separar. Eso si vos querés seguir conmigo, claro está.

DÁMARIS: Yo no pienso cortarla con vos… Te amo, Rubén, y estoy dispuesta a luchar por tu amor contra viento y marea…

RUBÉN: Qué preciosa sos. Hagamos un pacto de amor, Dámaris…

DÁMARIS: Qué lindo suena…

RUBÉN: Sí… Un pacto de amor que te juro ahora mismo por mi vida. Pase lo que pase jamás te dejaré. Siempre te amaré. Lucharé contra quien se oponga a nuestro amor, te lo juro mi Dámaris… Aunque el mundo entero se oponga, estaremos juntos. ¿Pactado?

DÁMARIS: Pactado, mi Rubén. Pase lo que pase siempre estaremos juntos a pesar del odio de nuestras familias.

Estas palabras las oyó Rocío, que les apoyó en su pacto.

Por su parte, Isaías llamó a su abuela para contarle del noviazgo de Dámaris con Rubén Bustamante, pues sabía que estaba aún despierta. La mujer no podía creer lo que oía al escuchar el apellido Bustamante; mucho más perpleja se quedó cuando se enteró de que no ignoraban el odio entre las dos familias y que aun así habían jurado amarse, aunque el mundo entero se opusiera. Ahora sí que Alfonsina Sevilla no dormiría en toda la noche; Isaías no fue el único en informar a la abuela, pues Zafiro llamó a su madre para darle la noticia del noviazgo entre su nieto Rubén y una Monteblanco, lo que preocupó mucho a Sevilla Puerto.

            Al día siguiente, Zafiro y Esmeralda llegaron a la Mansión Bustamante madrileña junto con toda su prole. Ni Mauri se quedó en Argentina, saliendo de allá a las cuatro de la tarde, cuatro horas después de que llegara Ismayá, que se había enfrentado a Rubén para que dejara a Dámaris sin conseguir nada. Mucho menos consiguió Zafiro, que exigió a Rubén dejar a su novia.

RUBÉN: ¡¡¡Ni lo sueñes!!!, esa guerra entre familias está injustificada. Han pasado muchos años desde aquellos enfrentamientos.

ZAFIRO: Pues yo me opongo rotundamente a esa relación.

RUBÉN: Me importa un carajo, che. Yo voy a seguir con Dámaris quieras o no.

ZAFIRO: Muy bien. Pues ya podés irte despidiendo de tu trabajo en el banco, lo acabás de perder.

RUBÉN: Haz lo que se te venga en gana, viejo. Yo tengo bienes que vos no conocés.

ZAFIRO: Pues haz con ellos lo que se te venga en gana, porque yo no pienso permitir que vos pises esta casa mientras no dejes a esa tipa.

RUBÉN: Ni te atrevas a insultar a Dámaris porque ni siquiera la conocés.

Esmeralda irrumpió furiosa en la conversación dándole de bofetadas a Rubén, que no podía dar crédito a la furia de su madre. Sevilla intercedió en favor de su nieto diciendo a su hijo que Rubén tenía razón en lo que decía, ya que el enfrentamiento del que hablaban era cosa del pasado; Esmeralda, aún más agitada, mandó callar a su suegra. No conforme con tal falta de respeto, sacó un arma de su bolso y amenazó de muerte a la mujer. Zafiro, estupefacto, le quitó la pistola a su esposa, que arrepentida, pidió perdón horas después a su suegra, que juró vengar la amenaza de muerte.

            Por su parte, Rubén se reunió con sus hermanos para comunicarles su decisión de irse a vivir a su piso en el barrio castizo de La Latina, en pleno centro de Madrid, lo que todos criticaron, aunque al saber que era por amor, cambiaron de parecer y quisieron apoyarle; todos juraron no revelar el lugar donde viviría a partir de ese día. Rocío también juró no decir nada cuando le fue comunicado minutos después, lo que su primo le agradeció con un fuerte abrazo.

            Dámaris llamó a su amiga África para contarle que desde la noche anterior había comenzado a vivir un amor de telenovela, contando con detalle lo sucedido la noche anterior, lo que dejó estupefacta a la bella escritora.

Esmeralda llamó a Felipe para tramar juntos un plan cruel y despiadado: asesinar a Dámaris Monteblanco, lo que el malvado hermano de Rocío aceptó sin pensar. Zafiro escuchó la conversación y no dudó en apoyar a su esposa en planear un crimen por motivos tan injustificados.

Elio estaba ardiendo de indignación por lo sucedido la noche anterior entre Dámaris y Rubén; Mildred se lo notó y le pidió que no se lo tomara tan a la tremenda, pues no iba a conseguir nada.

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